La Agencia Provincial de Noticias señaló que el dictado del taller de huerta que comenzó la semana previa en el Dispositivo de Atención para Adolescentes Institucionalizados por Orden Judicial (ex IPESA) tiene un significado y un objetivo que van mucho más allá de la enorme importancia de aprender a trabajar la tierra. La iniciativa, impulsada por la Dirección General de Niñez, a través de la Subdirección General Penal Juvenil, de Formación y Promoción Institucional, pone el foco en varios aspectos clave: integración comunitaria, convivencia pacífica y solidaridad.
La subdirectora general Penal Juvenil y de Formación y Promoción Institucional de la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, María Gimena Funes, explicó a la APN que la propuesta está pensada no solo para los adolescentes que se encuentran en la institución, sino también para sus familiares y la comunidad en general. Para facilitar la participación, se dispusieron sistemas de traslado desde puntos estratégicos de la ciudad de Santa Rosa.
La belleza de la horticultura #
Una metáfora de la vida #
Funes señaló que la huerta “es una metáfora de la vida”, ya que pone en valor ¨la importancia del cuidado, la protección y la capacidad de resiliencia**. Los jóvenes pueden apreciar cómo la tierra que habitualmente pisan desprejuiciadamente, sin prestar atención, puede ser también una fuente de vida, belleza y alimentos. En el taller perciben cómo pequeñas semillas pueden convertirse en grandes plantas si reciben los cuidados necesarios.
Abierto a quienes quieran participar #
“Pretendemos que se sume mucha gente porque creemos que estas actividades contribuyen a algo tan necesario como la pacificación social. Contamos con recursos humanos muy valiosos de manera permanente, por lo que esta es una forma de aprovechar esa capacidad para la reintegración de los adolescentes que llegan acá”, explicó Guardia. Y añadió que en el Dispositivo también se desarrollan otras propuestas, como talleres de cerámica, música, panadería, pastas y educación física.
Tiempo, paciencia y constancia #
Las clases en el taller de huerta están a cargo de Horacio Suárez, técnico en producción vegetal intensiva (egresado de la Universidad Nacional de La Pampa), un apasionado por la disciplina que transmite su amor por la naturaleza a los jóvenes. “Para que la tierra dé los frutos esperados se necesita tiempo, paciencia y constancia, pero el placer de consumir lo que uno mismo produce con su esfuerzo es incomparable”, aseguró.
Herramientas para la vida #
En el espacio aludido no sólo se comparten técnicas, sino también herramientas para la vida: desde cómo planificar una huerta, sembrar en almácigos, realizar podas, hasta aprender sobre cultivos de temporada, abonos naturales y manejo de plagas. Para los adolescentes institucionalizados, la experiencia de comprobar cómo una planta diminuta resiste los embates del tiempo, la lluvia o las heladas se convierte en un símbolo de la fortaleza interior que muchas veces se necesita para afrontar situaciones límite y salir adelante.
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