En un artículo, con la firma de Miguel Faigón, el CONICET informó que el dispositivo que buscan desarrollar en el INTEMA combina dos etapas de tratamiento del agua: una primera de activación o pre-tratamiento, en la que mediante fotólisis UVC -un tipo de luz de alta energía-, se prepara a los micro- y nanoplásticos para su remoción; y una segunda etapa de captura, en la que se realiza un proceso de adsorción mediante materiales de bajo costo, desarrollados a partir de residuos industriales locales. En la primera etapa no se intenta destruir o fragmentar plásticos por completo, sino modificar químicamente su superficie externa, de manera de hacerlos más “pegajosos” o afines a otros materiales. En la segunda etapa, los micro- y nanoplásticos ya activados son atrapados por materiales porosos, capaces de atraerlos y retenerlos de forma eficiente.
Limitaciones de los purificadores actuales para el filtrado de microplásticos #
Según di Luca, en la actualidad, la mayoría de los sistemas disponibles en el mercado para el tratamiento de agua potable fueron diseñados para eliminar sedimentos, bacterias, cloro, arsénico u otros compuestos químicos, pero no específicamente micro- y nanoplásticos. No obstante, estos dispositivos, que en su mayoría utilizan carbón activado (GAC) y a veces carbón activado impregnado con metales como plata,cobre y zinc, pueden filtrar una parte los microplásticos presentes en el agua, pero la separación que ejercen es principalmente física. “Las partículas quedan retenidas cuando su tamaño es mayor que el tamaño de poro del filtro. Su principal ventaja es que son relativamente económicos y fáciles de instalar; sin embargo, su eficacia depende de la porosimetría del GAC y no están diseñados para retener a las partículas más pequeñas”, explicó di Luca.
Ay, ay, ay… nanoplásticos! #
La investigadora destacó que, por otro lado, las llamadas tecnologías de membranas, como la ultrafiltración y la ósmosis inversa, si bien han demostrado gran capacidad para remover altos porcentajes de micro- y nanoplásticos, son costosas, consumen mucha energía y agua, y, en el caso de la ósmosis inversa, también eliminan minerales esenciales del agua potable.
di Luca destacó que, aunque los procesos de oxidación total han demostrado gran potencial a escala laboratorio para degradar micro- y nanoplásticos, su implementación práctica se ve limitada por el elevado consumo energético y de reactivos.
Estado actual del desarrollo #
Actualmente el proyecto se encuentra en etapa de investigación y validación a escala de laboratorio, en la que se profundizan los estudios preliminares en dos líneas principales: por un lado, la fotólisis UVC como herramienta de activación superficial de micro- y nanoplásticos, y por otro, la captura selectiva mediante materiales funcionalizados de bajo costo desarrollados previamente por el grupo a partir de residuos industriales.
“Estamos evaluando eficiencias de remoción bajo condiciones representativas de agua de red. Nuestros próximos pasos incluyen el diseño y construcción de un prototipo, que permitirá evaluar el desempeño del sistema híbrido en condiciones más cercanas a una aplicación real”, señaló di Luca.
“Nuestra expectativa es que esta línea de trabajo pueda evolucionar hacia una solución innovadora, eficiente y accesible para la mitigación de micro- y nanoplásticos en sistemas de abastecimiento de agua”, concluyó la investigadora.
Contacto [Notaspampeanas](mailto: notaspampeanas@gmail.com)