La conclusión proviene de un estudio publicado en la revista Nature Communications que fue realizado por investigadores de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de São Paulo (Esalq-USP), de la Universidad Estatal de Ponta Grossa (UEPG) y de Embrapa Agricultura Digital, una de las unidades descentralizadas de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).
La meta, en teoría, podría alcanzarse utilizando técnicas sostenibles, como la rotación de cultivos, la siembra directa y sistemas integrados como ILPF (Integración agrícola-ganadera-forestal). Otro potencial se encuentra en la recuperación de pastizales degradados, que suman 20 millones de hectáreas solo en la Mata Atlántica.
“El objetivo principal de este trabajo era estimar la deuda de carbono de los suelos de Brasil. Además de llegar a ese número general, calculamos cuánto acumula cada bioma y cuánto pierde de carbono cuando un área natural se convierte en agricultura, además de qué prácticas agrícolas conservan más y menos carbono en el suelo”, resumió João Marcos Villela, primer autor del estudio e investigador en la Esalq-USP apoyado por la FAPESP.
Las estimaciones se realizaron a partir del análisis del mayor banco de datos sobre carbono de los suelos de Brasil, compilado por los investigadores y que reunió 4.290 registros provenientes de 372 estudios publicados en los últimos 30 años. Se incluyeron todos los biomas brasileños y tanto áreas de vegetación natural como agrícolas.
Mejores prácticas #
Para realizar cálculos de emisiones de gases de efecto invernadero, se utiliza la métrica de CO2 equivalente, con el fin de estandarizar diferentes gases en una sola unidad de medida. En este caso, la cantidad medida de carbono se multiplica por 3,66, de ahí la diferencia entre los 1,4 mil millones de toneladas de carbono y los 5,2 mil millones de dióxido de carbono equivalente. En el estudio, la Mata Atlántica presentó la mayor acumulación de carbono en el suelo tanto en su vegetación natural como en áreas agrícolas. El Pantanal y la Caatinga (bioma semiárida de la región Nordeste) fueron los que presentaron los menores stocks entre las mediciones realizadas. Los investigadores consideraron el carbono presente en cuatro capas de suelo normalmente analizadas en este tipo de estudio: 0 a 10 centímetros (cm), 0 a 20 cm, 0 a 30 cm y 0 a 100 cm.
La gran cantidad de datos también permitió estimar los tipos de conversión que más eliminan carbono del suelo en cada bioma y cuánto la transición de la monocultura a otras prácticas agrícolas puede aumentar el carbono almacenado en los seis biomas analizados.
Mientras que transformar vegetación nativa en monocultivo en la Mata Atlántica genera una pérdida del 33 % del carbono del suelo, la misma conversión en el Cerrado provoca un déficit del 15,8 %. A su vez, convertir un área de monocultivo en un sistema integrado en el Cerrado genera una ganancia del 15,3 % de carbono en el suelo.
“Estos son potenciales teóricos, que aún dependen de más estudios para saber si pueden concretarse o no. Sin embargo, ahora contamos con una base que nos ofrece buenas perspectivas para su aplicación en nuevos estudios e incluso en políticas públicas y en el mercado de créditos de carbono en Brasil, aún incipiente”, concluyó Villela.
Otro centro que apoyó el estudio fue el Centro de Investigación para la Innovación en Gases de Efecto Invernadero (RCGI), un Centro de Investigación Aplicada (CPA) con sede en la USP y financiado por la FAPESP y por Shell.
El trabajo contó con el apoyo de la Fundación también a través de una Beca de Posdoctorado para Júnior Melo Damian en Embrapa Agricultura Digital, en Campinas.
Cita #
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El estudio Soil carbon debt from land use change in Brazil (Deuda de carbono del suelo por cambio de uso de suelo en Brasil) fue publicado en Nature Communications
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El artículo Brazil has lost 1.4 billion tons of soil carbon due to the conversion of natural areas to agriculture, firmado por André Julião | Agência FAPESP fue publicado en el sitio web de FAPESP
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